Total de visualitzacions de pàgina:

Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris ESPORT. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris ESPORT. Mostrar tots els missatges

2.8.11

MALDITO BARCELONA (Crònica del Diari Argenti El Gráfico)

Hemos aprendido a admirarlo, a esperar sus partidos casi más que los de nuestros propios clubes. Vivimos elogiándolo, hablando de sus jugadores, de su escuela, de su fútbol, de su filosofía. El Barcelona nos invade en la cotidianeidad, se nos mete en nuestra vida diaria con la misma pasmosa parsimonia con la que demuele al Man Utd en la final de una Champions League o le mete cinco al Real Madrid de Mourinho en una visita guiada por el Camp Nou. Ni nos damos cuenta, pero de repente tenemos a Xavi en nuestro living y a Iniesta picando al vacío en nuestro patio. Ese equipo vive con nosotros. Se retroalimenta a partir de nuestro interés por él.

En facebook debemos elegir que el Barcelona “nos gusta” sólo porque no podemos elegir que nos encanta, que nos enamora, que nos hace suspirar de una manera estrepitosa. Es el amor por el fútbol, hoy simplificado en un amor por el Barça. Porque una cosa y la otra son lo mismo.

En la edición de este mes de El Gráfico, reflejamos las virtudes de este Barça, su dominio aún inacabado de una liga y un continente, su legado para el fútbol mundial en todos los estratos posibles. Es uno de los mejores equipos de todos los tiempos, porque a veces es difícil ser terminante y afirmar lo que en realidad no admite discusión: que es el mejor de siempre.

Festejamos cuando nos enteramos que La Masía había abierto una sucursal en Argentina. Llévense a nuestros talentos, transfórmenlos en fotocopias de Messi, por favor. Nosotros ya no sabemos cómo hacerlo. Ni en Argentina, donde los juveniles dan pena, pero tampoco en México, Brasil o Venezuela. Jugamos a otra cosa.

En México, la camiseta azulgrana se vende más que la del Atlante; quizás también en Argentina más que la de San Lorenzo o en Italia más que la del Genoa y el Bologna juntos. No nos hacen falta los números de ventas. Las vemos por la calle, con total naturalidad. Las vemos en las playas, donde ya les hacen frente a las del fútbol local, con un crecimiento sostenido que se repite en Mar del Plata, en Dakar o en Phuket. Y cuando no son las blaugranas, están las otras, esa paleta monocromática que incluye anaranjadas, amarillas flúo, gris o verde agua. Son todas del Barça. Un equipo al que lo único que le queda por conseguir es la independencia de Catalunya. El resto, lo ha hecho todo.

¿Pero saben qué? Quizás haya llegado seriamente la hora de empezar a odiar al Barcelona. Sí, acaso sea una propuesta demasiado arriesgada; si se quiere, incluso tirana, pero no se me ocurre nada mejor que hacer con este equipo que se transformó en un castigo para todos. Con la lógica excepción de sus propios hinchas, cabe preguntarnos: ¿No estábamos todos mejor hasta antes de sufrir el efecto Barcelona?

Porque también está el Lado B, lo que nos hace sufrir a nosotros, los consumidores de su fútbol, y a sus propios actores. Indirectamente, el Barcelona carga de forma negativa todo lo que toca. Messi no es en Argentina el extraterrestre de más de un gol por partido. Ni de enganche ni de wing, tampoco de centrodelantero. Le falta el resto de su equipo para serlo. Y entonces, se desespera. Y sus hinchas se desesperan con él, por él. No sé qué pensarán los aficionados del Barcelona. Quizás hasta sufran ellos también, a la distancia, por las incontigencias de su niño mimado.

Pero el efecto Barça no termina con el mejor del mundo, al contrario, empieza con él. O acaso nos olvidamos de lo que han criticado a España en el Mundial, por no haber sido el Barcelona. La derrota contra Suiza en el primer partido, el posible desastre ante Paraguay, la sucesión de cerrados 1-0 y su falta de cambio de ritmo hicieron sufrir a Xavi, Iniesta y compañía. Ellos no tenían a Messi. Y España no podía ser como el Barcelona. Sólo el título mundial pudo cubrir los gastos ocasionados en el trayecto. Trayecto como el que cubre Dani Alves en todos los partidos del Barcelona: ¿es un wing? ¿es un lateral? ¿Es un avión? No, es un brasileño que cuando se pone la de verdeamarelha, también se desespera. La pelota no le llega igual. Las coberturas de sus compañeros no son las mismas. Tampoco el pressing alto o las devoluciones al vacío. Y entonces, lo vemos ante Venezuela y el twitter explota con mensajes tipo: ¿Pero es este el mismo Dani Alves que juega en el Barcelona? Y la respuesta, como de costumbre, es que no, que esa es una copia borroneada de Alves.

El modelo del Barcelona admite la destrucción de sus piezas cuando no están sometidas a su escudo galáctico (¿se permite usar ese término en un texto que no sea sobre el Real Madrid?), pero también contempla la sanación automática al regresar a casa. O cuántas veces pensamos en que el Messi que les devolvíamos, devastado por las críticas y actuaciones indolentes de las Eliminatorias o el Mundial, sería como una especie de virus informático en el sistema operativo del mejor equipo del mundo. Lo hemos pensado nosotros, lo han pensado en la selección española, en la brasileña o en la camerunesa (Eto’o no pateando aquel penal con Camerún ante Egipto, por ejemplo). “Uy, ahora después de esto, el Barcelona no será igual”. Y sin embargo no, allí siguen, dando cátedra como si nada hubiera pasado, con la moral alta, la cabeza levantada y la pelota pegada al pie.

Guardiola aún no ha decidido irse porque sabe que si cruza esa puerta, comenzará su declive. Podrá ganar títulos en 7 ligas distintas, pero siempre, siempre, le endilgarán cuánto le falta para que su Milan, o su Bayern Munich, o su Manchester United o su Dynamo de Kiev jueguen como aquel Barcelona. Como este Barcelona, que ahora también exporta su know-how. Y ahí va la Roma, decidida entonces a que el técnico del Barcelona B, Luis Enrique, se transforme en el Guardiola de la Serie A. Fichemos a Luis Enrique, entonces. Traigamos, también, a Bojan Krkic. Repliquemos el modelo Barça. Fracasemos estrepitosamente. No lo lograrán. Nadie lo hará.

Y así podríamos seguir, con todos y cada uno de sus integrantes, por separado, convertidos en jugadores mortales, sin los superpoderes que confluyen sólo en un punto del universo, con una camiseta azulgrana y con Guardiola en el banco. Los planetas se alinean sólo en el Camp Nou. El resto es un gran agujero negro que se consume a sí mismo. El Barcelona es el Big Bang. Ni siquiera logramos entenderlo cuando ya cambió de forma y apunta a otra dirección. Estamos a años luz de él y sin embargo nos sentimos tan cerca.

Ahora nos enteramos que mientras todo el mundo intenta imitarlo, sin el menor grado de éxito, Guardiola ya piensa en reformular su módulo y seguir innovando. Sueña con aplicar un 3-4-3 sin perder fidelidad ni resultados. Hoy Pep se sienta a la misma mesa que Steve Jobs. El decide y el mundo corre detrás, para tratar de copiarlo, sin poder hacerlo. Si todo sale bien, a la orquesta catalana se sumará Cesc, quien aprendió la partitura cuando aún no estaba escrita la ópera. Quizás en la próxima temporada, Mascherano nos sorprenda jugando de centrodelantero. O Messi se transforme en el líbero. Y entonces los haremos jugar de lo mismo de este lado del mundo. Y no será lo mismo. Y volveremos a hablar de lo que hacen allá y lo que no hacen acá.

Maldito Barcelona. Nos invade hasta dejarnos insatisfechos con todo lo que antes no habría requerido un juicio tan demoledor. Nos hace creer que el fútbol es simple, que los jugadores pueden ser etéreos, que las defensas más férreas son conos que se derriten durante los partidos.

Maldito Barcelona. Desearía no haberlo visto jugar. Pero después, pienso y digo, no, es imposible desear eso. Como un amor platónico adolescente, se disfruta en el dolor de no tenerlo. De no poder lograrlo. Nunca seremos el Barça.

Maldito Barcelona, cuánto te amo, cuánto te detesto por hacerme sufrir así.

1.7.11

EL BARÇA HA DE FITXAR CESC FÀBREGAS?















Fa  tan sols un any aquesta pregunta seria gairebé un insult. La gran majoria de seguidors culers volíem desesperadament el fitxatge del jugadors d’Arenys. Un any més tard, i degut en gran part a l’eclosió de Thiago, els partidaris i els detractors del fitxatge s’han pràcticament igualat.

El fitxatge és convenient analitzar-lo des de dues vessants molt diferenciades però molt importants, com son la futbolística i la social.

Per mi, futbolísticament no hi ha cap discussió, Cesc és el millor migcampista que pot fitxar el Barça sense cap mena de dubte.  Per què?
-          Perquè, deixant apart Xavi i Iniesta és el millor jugador que hi ha a l’actualitat a la seva posició.
-          Perquè juntament amb Xavi, Iniesta, Busquets, Mascherano, Thiago i el suplent de luxe Keita, formaran el millor mig del camp que possiblement ha tingut el Barça a la seva historia. No hi veig cap incompatibilitat amb cap d’ells, al contrari, al jugar-se temporades tan carregades de partits és important tenir recanvis de garanties a totes les posicions en previsió de lesions, sancions i qualsevol inconvenient que pugi alterar la marxa de l’equip. A més, s’ha demostrat que Busquets i sobretot Mascherano poden jugar amb garantia a la defensa si és necessari, per tant no caldrà fer fitxatges en la línia defensiva aquesta temporada,  i a més Iniesta pot jugar de fals extrem, per tant hi haurà oportunitats per tots per tenir minuts de joc.
-          Perquè amb la seva joventut (24 anys) ens assegura un recanvi generacional de garantia per Xavi a llarg termini.
-          Perquè si tothom diu que ell és aquest recanvi natural de Xavi, la millor manera d’agafar el relleu, és estant unes temporades al seu costat aprenent directament del de Terrassa les seves funcions a l’equip.         

Socialment la lectura ja és més complicada. La divisió d’opinió creada aquest any en vers la seva figura em crea uns dubtes difícils de resoldre. M’explico. S’ha qüestionat molt el fet què marxes del Barça als 16 anys, s’ha criticat molt el fet que si volia tornar renovés el seu contracte amb l’Arsenal, i s’està discutint molt el preu del traspàs. I em pregunto: Perquè tothom volia que tornés l’any passat, si aquests fets ja es donaven un any enrere? Els meus dubtes no venen per aquí, Jo no el critico perquè marxés al seu moment perquè estic segur que el pas per l’Arsenal li ha fet molt bé com a futbolista (com penso que li farà a Bojan ara haver de marxar unes temporades), però si li critico molt haver renovat el seu contracte amb l’Arsenal quan sabia que volia tornar al Barça. En qüestió de diners no m’hi poso perquè pagaran el que voldran i res tindrem nosaltres a dir. Els meus dubtes venen, o millor dit, les meves pors venen perquè em temo que amb Cesc retornarà a la graderia del Camp Nou, un personatge que feia unes temporades que estava absolutament desterrat, que és el soci o aficionat imbècil que te el mal costum de xiular els jugadors de casa, i els condicionants esmentats fan que els torracollons es pugin despertar. Recordo que de petit anava a l’estadi i la gent xiulava Rexach, i jo no podia entendre-ho de cap manera. Desprès van ser Carrasco, Zubizarreta o Bakero, que jo recordi, els destinataris de les escridassades del simpatitzant idiota. I ara, amb Cesc, tinc la absoluta seguretat (però espero i desitjo equivocar-me) de què aquest aficionat imbècil tornarà a fer-se sentir. Espero que l’equip vagi bé i segueixi guanyant perquè sinó, no vull pensar que passarà el dia que Cesc faci una pífia i Thiago estigui a la banqueta.          

29.1.11

LA GUERRA DE FLORENTINO

Amb l'arribada d'Adebayor com a davanter centre del Madrid per substituir l'absència del lesionat Higuaín, José Mourinho ha derrotat Valdano i ha guanyat una batalla al president del Madrid.

XAVIER BOSCH

Per entendre el que pot passar a la Casa Blanca en els propers mesos, cal mirar enrere i recordar qui és i quin peu calça el senyor Florentino Pérez Rodríguez, que va néixer el dia de març del 1947 que el Sabadell guanyava per 3 a 1 el Madrid a la Creu Alta. Abduït pel màrqueting aplicat al futbol, obsessionat pel Barça i amb tics de nou ric, el president del Reial Madrid busca, a la desesperada, el camí més immediat cap a l'èxit. Un enginyer de camins, canals i ports com ell no havia calculat, però, que posar-se en mans de Mourinho és haver d'embrutar la seva imatge i la del Reial Madrid. Florentino Pérez, no obstant, no està disposat a perdre cap guerra. Ni en el futbol, ni en els negocis.

1. Un triomfador
Florentino Pérez va començar a la política i sempre s'hi ha mogut bé. El 1979 es va estrenar com a regidor d'UCD a l'Ajuntament de Madrid. Poc temps després, Adolfo Suárez el nomenava director general d'Infraestuctures de Transport, un càrrec que li va fer adonar-se de les possibilitats que li oferia el mapa d'Espanya. La següent experiència política, en canvi, va significar una taca a la seva carrera. Com a secretari general del Partit Reformista Democràtic que liderava Miquel Roca i Junyent, va aconseguir el rècord de no obtenir ni un sol escó al Congrés dels Diputats. A partir d'aquest revés, però, es va anar llaurant el seu camí com a empresari, sempre amunt, sempre en silenci. Cada cop amb més poder, amb més prestigi i amb més diners.

Avui per avui, com a president de la potent constructora ACS (Actividades de Construcción y Servicios) res no l'atura. Si vol ser l'amo d'un gegant alemany com Hotchief, ho compra, si es proposa controlar Iberdrola, ningú no dubta que ho aconseguirà. En el futbol, ha mirat d'aplicar la mateixa fórmula que li ha funcionat en els negocis sense acabar d'acceptar ni d'entendre, després de tants anys, que una pilota al pal pot variar, i molt, els comptes d'explotació. Florentino Pérez, que l'any 95 havia perdut per poc marge unes eleccions contra Ramón Mendoza, finalment va aconseguir el seu somni de ser president del Reial Madrid. Era el 17 de juliol del 2000. Aquelles eleccions les va guanyar, contra pronòstic i amb l'esquer d'arrabassar-li Luis Figo al Barça, a un Lorenzo Sanz a qui no li va servir haver guanyat les primeres dues Copes d'Europa en color del madridisme.

2. Els galàctics
Amb el revulsiu Figo a l'equip (i amb la depressió col·lectiva que va significar per al barcelonisme), Pérez tenia un pla. En una enquesta havia preguntat quins eren els tres jugadors que farien més il·lusió a l'afició. Eren Ronaldo, de l'Inter, Zidane, de la Juventus i Beckham, del United. Cada any en va fitxar un. Això sí, amb el seu sistema de nou ric: pagant el gust i les ganes i forçant que els jugadors quedessin malament amb els seus clubs d'origen. Tenia el que volia i el mètode emprat li importava poc. Així va construir un Madrid de "galàctics", una paraula que, quan les coses van anar de mal borràs, va tenir un efecte bumerang de conseqüències devastadores.

Però mentre l'afició s'embadalia amb les seves estrelles, la llotja es convertia, a cada partit, en un nucli de negocis i centre d'influència de primer nivell. A Espanya manava el PP. A la Comunitat i a l'Ajuntament de Madrid, també. José Maria Aznar, un assidu la llotja, es trobava molt còmode al costat del seu amic Florentino. En aquell centre de poder, abans i després dels partits, s'hi remenaven les cireres de la política i de l'economia. Ben remenades.

Aquells dies, a la ràdio, cada nit el periodista José María García assenyalava Aznar i Florentino i denunciava que el pelotazo del Reial Madrid era "l'escàndol més gran de tota la democràcia espanyola". Per aquelles afirmacions sobre la requalificació i la venda dels terrenys de la ciutat esportiva, el president del Madrid va aconseguir, amb la complicitat de César Alierta, el que semblava impossible: silenciar el que era el periodista més influent a les Espanyes i a qui mai ningú no havia pogut posar el morrió.

Esportivament, en sis anys Florentino va aixecar dues Lligues i una Champions. El que per a qualsevol club seria una fita, per al Madrid és gairebé misèria. Víctima del màrqueting, Florentino va cometre tres errors que encara paga ara, ell i el Madrid. Va fer fora Del Bosque, va permetre que li dimitís Camacho i va traspassar Makelele. El centrecampista francès donava la força, l'estabilitat i l'equilibri al mig del camp perquè es lluïssin els galàctics. Amb ell, el Madrid ho va guanyar tot. Sense ell, Florentino no va guanyar res més. Per 17 milions de lliures esterlines, va vendre el seu pulmó al Chelsea, va esquinçar un equip guanyador i va començar a generar uns dubtes que encara duren. L'argument de Pérez va ser que "Makelele no venia samarretes".

A tot això, se succeïen els canvis a les banquetes. Els jugadors estaven encantats amb Vicente del Bosque, tot bonhomia i autogestió. Quan Florentino el va acomiadar tot i haver guanyat la Lliga 2002-03, es va produir "la nit de les cares llargues", la rebel·lió dels jugadors que, igual que l'afició, mai no van entendre aquell cessament.

El recanvi encara va ser més sorprenent. Va fitxar el portuguès Carlos Queiroz. En el seu currículum hi tenia parlar idiomes i ser el segon entrenador de Sir Alex Ferguson al Manchester United. Els arguments eren que Queiroz tenia "un llibret més tecnificat i menys antiquat" que el de Del Bosque, que havia aconseguit guanyar tres títols en un sol any. Amb Queiroz, esclar, res de res abans d'empaquetar-lo en avió de nou cap a Old Trafford. El relleu va ser un José Antonio Camacho que en una altra ocasió ja havia dimitit com a entrenador del Madrid abans i tot de debutar. Home d'una sola peça, amb caràcter, principis i més madridista que ningú, va topar de nou amb el president Florentino a la tercera jornada. Ronaldo li va demanar permís a Camacho per no entrenar-se un dilluns perquè havia d'anar a París per al rodatge d'un espot. Camacho l'hi va prohibir, però, igualment, el brasiler no va presentar-se a l'entrenament. Quan el de Cieza, amb el seu rampell, li va telefonar i li va preguntar on s'havia ficat, Ronaldo li va dir que era a París perquè tenia el vistiplau personal del president. Camacho, l'endemà mateix, i després d'una conversa en què Florentino va maldar per explicar-li que és més important el màrqueting que el futbol, va plegar sense voler cobrar cap indemnització del Madrid. A partir d'aleshores, la nau va anar a la deriva. Ni García Remón, ni Luxemburgo ni un sobrevalorat López Caro no van trobar el rumb.Van ser els anys en què Ronaldinho, Rikjaard i Laporta van convertir el futbol en títols i alegria. El 27 de febrer del 2006 Florentino, després de l'enèsim ridícul blanc, tornant de Vigo en avió, dimiteix. Se'n va amb mal regust. Un triomfador com ell, anomenat "ésser superior", considerava que no es mereixia aquella sortida injusta. Amb el futbol ja havia patit prou durant sis anys, la seva dona, Pitina, estava malalta, el sector immobiliari començava a fer tentines i va decidir que el Madrid era una etapa tancada.

3. El retorn
Florentino Pérez no comptava, però, que a la presidència del Madrid hi arribaria un home com l'advocat Ramón Calderón. Un exdirectiu seu que, encara no se sap si per valentia o inconsciència, va començar a furgar en el passat. Li buscava les pessigolles a Florentino i, poc acostumat a deixar que mirin d'empastifar-lo, s'hi va tornar. Tot i aconseguir guanyar dues Lligues consecutives davant d'un Barça instal·lat en el núvol de l'autocomplaença des de la final de París, Calderón va patir un assetjament mediàtic tan constant com merescut. El foc l'atiava un Florentino que sempre ha sabut tocar bé aquesta tecla. Amb efectivitat, però amb la discreció amb què ho saben fer els poderosos. La venjança va ser persistent fins a forçar a la dimissió de Calderón quan ja no li quedaven ni cent grams de prestigi. Quan Florentino es presenta a la reelecció, la seva victòria estava tan cantada que ningú no va gosar enfrontar-s'hi. El madridisme l'aclamava i ell, cofoi pel seu paper de salvador, s'hi va tornar a embolicar amb la il·lusió renovada.

Entre la seva marxa de la Casa Blanca per la porta del darrere i el seu retorn amb la catifa vermella havien passat tres anys, quatre presidents i, el que és pitjor pel Reial Madrid, el Barça s'havia refet i havia construït el millor equip de tots els temps. Guardiola aconseguia la triple corona que sempre havia somniat Florentino i, a més a més, exhibia un espectacle futbolístic que no s'ha vist al Bernabéu des del temps de Di Stéfano. El Barça, encara ara, té el reconeixement mundial mentre el Madrid topa, cada any, amb la mateixa soca als vuitens de final de la Champions.

Florentino decideix que aquell Madrid perdedor s'ha acabat. El que vol, ho compra. Ho torna a fer amb els futbolistes més cars de la història (Cristiano Ronaldo, Kaká…) i ho fa també, gest insòlit, amb els entrenadors. Pel seu retorn a llotja de Chamartín, però, no sap convèncer Arsène Wenger, unmister tan elegant com el seu futbol, i s'ha de conformar amb un succedani. Un entrenador que també té els cabells blancs, que també és alt, que també és un senyor i que també té bon gust per l'estètica esportiva. És Manuel Pellegrini, que tenia contracte en vigor amb el Vila-real. Tant se val. Es paga el traspàs i llestos. A l'entrenador xilè, però, no li serveix de res tenir un projecte futbolístic amb cara i ulls ni aconseguir el rècord de punts del Madrid a la història de la Lliga. El que compta és que queda segon (per darrere del Barça), que és eliminat de la Copa per l' alcorconazo (4-0) i que, per variar, el Madrid torna a caure a vuitens de final de la Lliga de Campions. Tants milions, tantes estrelles, i tampoc no li ha servit de res. El Madrid continua en blanc i Florentino, aleshores, busca l'èxit immediat, l'assegurança de títols, i decideix fitxar el millor entrenador. Un José Mourinho que, amb dues canyes, ha convertit el Porto en campió d'Europa, que ha dut el Chelsea a guanyar dues lligues després de cinquanta anys i que ha tornat l'Inter on sempre havia d'haver estat, però des d'Helenio Herrera ningú no en trobava la fórmula. Fa l'efecte, però, que per Florentino el gran mèrit del portuguès és, sobretot, que ha sabut trobar l'antídot per derrotar el Barça i l'ha eliminat de la Champions. Convençut que és l'home miracle, novament li importa un rave que Mourinho estigui lligat per l'Inter. El vol de totes totes, paga el traspàs més car per un entrenador i se l'emporta cap al Bernabéu.

4.'The special one'
Els projectes personals de Florentino i Mourinho troben un punt d'intersecció en el Madrid. El president vol guanyar la décima i l'entrenador vol guanyar tres Champions amb tres clubs diferents. Florentino necessita trencar l'hegemonia del Barça i Mourinho va boig per posar, al seu palmarès, que ha guanyat les tres lligues de més prestigi: l'anglesa, la italiana i l'espanyola. Sigui pel bé del Madrid, sigui per vanitat, per egoisme, els objectius col·lectius i personals són coincidents.

The special one , un personatge superb que analitza el futbol com pocs, s'adona que la plantilla que hereta té tres mancances greus.

Mourinho s'adona que li falta un central i Florentino li concedeix Carvalho, el seu caprici . Mou s'adona que quan no hi ha Xabi Alonso el Madrid és un pessebre sense la Verge Maria i demana un migcampista potent com Khedira. I l'entrenador, en el seu diagnòstic, veu que Benzema és un jugador angoixat, superat per la pressió i que difícilment li servirà com a davanter centre. Aquí, però, Florentino es planta i considera que amb Higuaín, Benzema i l'hemorràgia rematadora de Cristiano l'equip ja ha de tenir prou gol i que no es gasta ni un euro més per dur-li un altre davanter centre. És la primera topada de la temporada entre president i entrenador. Mourinho, molt abans de saber que Higuaín es perdrà part de la temporada per culpa d'una hèrnia discal, ja avisa que li falta una peça clau per fer la competència al Barça. Després, amb la lesió de l'argentí, la tibantor s'agreuja. Mourinho reivindica les seves antigues raons mentre el rapsode Valdano, que recita els versos que li escriu un president que no es vol desgastar, va tirant llenya el foc. Primer es barallen per si s'ha d'operar o no el jugador i el temps que perden discutint sobre la conveniència de la intervenció. Després s'esgarrapen públicament per si Benzema ha d'estar o no a la banqueta. Mourinho, que sap pressionar la seva directiva tant o més que als àrbitres i als rivals, se'n surt. En té prou amb amenaçar que deixarà el club i amb dir que ell no despatxa amb Valdano com a director esportiu per guanyar una batalla que venia de lluny. Automàticament l'afició es posa al costat de l'entrenador, penja desenes de pancartes al Bernabéu en el partit contra el Mallorca i Florentino claudica. Tem que l'afició es divideixi i, veient que l'equip està ben posicionat per intentar guanyar els tres títols, porta a Mourinho un bon davanter centre -Adebayor- perquè no tingui excusa. Ni per marxar, ni per no guanyar. A més a més, li concedeix al portuguès no haver de tractar amb Valdano, i que el rapsode no pugui passejar-se per Valdebebas ni viatjar amb l'equip. Mourinho guanya per 3 a 0 un Valdano que no tindrà la dignitat mínima de dimitir. Finalment el portuguès ha fet empassar a Valdano les paraules que havia escrit quan era comentarista. Allò de "Mourinho és un carisma amb potes que no sap el que representa" i aquella altra perla: "Té gana de glòria endarrerida per no haver estat mai un futbolista de nivell".

Vençuda la batalla amb Valdano, a Mourinho li queda entendre's amb un Pérez que l'ha convertit en l'entrenador més ric del món però que l'ha disgustat no deixant-lo anar a fer de seleccionador de Portugal per a dos partits. Aquest greuge, Mourinho també el té ben anotat. Mentrestant, Florentino, que el dia de la presentació va dir que "l'estil de Mourinho segur que encaixarà al Madrid", està bocabadat per la facilitat amb què el seu club fa enemics per culpa del tarannà del tècnic i la seva habilitat per ofendre tothom. Des d'entrenadors rivals (Preciado, Manzano…) a aficions de mig Espanya passant pel col·lectiu arbitral a qui el Madrid, durant tants anys, ha sabut tractar amb mà esquerra.

A cada camp on Florentino Pérez va de visitant ha de patir com la gent de la vora de la llotja se li gira i l'insulta. Sap que la seva imatge, i la del Madrid, s'està malmetent per culpa de les provocacions del seu entrenador llenguerut. Ves per on, José Mourinho havia de ser la solució a tots els seus mals i s'està convertint en l'assot d'un desprestigi que Florentino Pérez no es vol ni es pot permetre. Així les coses, el president només aguantarà tot aquest xàfec a canvi de títols. Altrament, haurà d'acomiadar Mourinho i ningú no haurà guanyat aquesta guerra. L'haurà perdut el Madrid. L'únic vencedor, i per molts anys, haurà estat el Barça.

21.11.10

BARÇA – MADRID: REFLEXIONS SOBRE EL GRAN CLÀSSIC

Queden pocs dies, els mitjans de comunicació s’estan encarregant d’escalfar el clàssic com mai recordo que s’hagués fet abans. L’arribada dels portuguesos, les batalles de Guardiola a les sales de premsa per no dir res sobre el partit, Preciado, la Selecció Espanyola, la guerra Messi – Cristiano pel Pichichi, tot influeix i tot quedarà enrere el dia 30. I abans no es jugui el partit em ve de gust escriure unes reflexions sobre el Barça – Madrid, el millor partit que es pot veure en un estadi de futbol.

SENTIMENT

Tots els culers tenim una mica de merengue dins nostre. És el ying i el yang del futbol, la confirmació de què els contraris s’atrauen. Quan un culer no sap com a anat la jornada de futbol pregunta: “Què ha fet el Barça?” i tot seguit la següent pregunta és: “i el Madrid?” Jo sempre dic que el meu equip és el Barça i el meu segon equip és el Madrid, i aquesta afirmació l’expresso perquè en el Barça i tinc vesats tots els sentiments positius i l’amor a uns colors i un sentiment, i el Madrid és la vàlvula d’escapament per a tota l’energia negativa que genera ser addicte al futbol. Quan Guardiola surt a la sala de premsa i diu que de Mourinho no en parla penses: “que llest que és aquest home”. Quan Sergio Ramos surt a la sala de premsa i diu: “Te lo digo en catalán?” penses: “quina ràbia que fot aquest paio, però mira que arriba a ser “burru”, li fotria un parell d’hòsties”. És l’exemple fàcil del que representa aquesta rivalitat, i evidentment un seguidor blanc en farà la lectura a la inversa, perquè per a ells, no en tingueu cap dubte, les sensacions són les mateixes però al contrari, perquè ells en el fons també tenen una mica de culer amagat dins seu.

JUGADORS

De petit era admirador de Cruyff i Rexach, però també tenia predilecció per jugadors d’altres equips com Iribar de l’Athletic, López Ufarte i Arconada de la Real Societat, Kempes del Valencia, i per què no?, també per Solsona de l’Espanyol i Santillana del Real Madrid. Avui en dia també m’agraden jugadors d’altres equips, però amb el Madrid la cosa ha canviat i m’és impossible sentir alguna cosa per cap d’ells; només fitxaria Higuaín, però ho faria per què no jugués amb ells, perquè estic fart de què guanyin partits per la mínima amb gol del “torracollons” del Pipita.

La rivalitat amb els blancs em ve de sempre, inculcada pels qui em van fer estimar el Barça, però això és una cosa normal entre tots els culers, i aquest fet no em privava de valorar les virtuts d’alguns dels seus futbolistes. Així, tot i sent merengues, pensava que jugadors com Pirri, Del Bosque, Camacho o Santillana eren bons jugadors. Eren els nostres rivals, se’ls havia de xiular quan vinguessin al Camp Nou, però com a futbolistes mereixien un respecte perquè m’agradava com jugaven encara que fossin de l’enemic.

L’arribada de Ramón Mendoza a la presidència del Madrid va canviar el meu punt de vista sobre els blancs. Aquella xuleria, aquell anar de sobrat per la vida, i aquell menyspreu als catalans va fer que no els pogués ni veure, i un altre factor decisiu en la meva radicalització anvers el Madrid va ser el fitxatge de Schuster. L’alemany era un dels meus jugadors predilectes, i encara recordo la sensació de ràbia i de fàstic que em va fer veure la portada de Mundo Deportivo el dia de la seva presentació al Bernabeu. Després van venir els casos de Laudrup i Figo, i altres de més irrellevants con Milla i Nando, però el fitxatge de Schuster va ser el primer cop important a la meva dignitat culer. Anys mes tard em vaig refer amb la incorporació de Luis Enrique, i veure la seva cara de ràbia i satisfacció quan feia gols al Bernabeu em servia per tancar les velles ferides a la dignitat.

Per tancar el tema dels jugadors, només vull afegir que hi ha dues excepcions pel que fa a la meva no admiració cap els blancs, que són Emilio Butragueño i Iker Casillas els quals mereixen el meu respecte pel seu comportament tant dins com fora del camp.

MOURINHO

Mourinho és un bon entrenador, el seu curriculum ho confirma, però el perd la seva supèrbia i el seu afany de protagonisme. I estic convençut de que tot és una careta, una màscara per emportar-se tots els cops i mantenir el seu equip aïllat de qualsevol polèmica. Sempre ho ha fet i li ha anat prou bé, però crec que s’equivoca fent servir aquesta tàctica contra el Barça, perquè en el fons ens està fent un gran servei perquè està generant un corrent d’animadversió i d’odi general cap al Madrid que ens ve la mar de bé.

Us imagineu per un moment com serien les coses si en aquella Junta Directiva del Barça on es va decidir el substitut de Rijkaard hagués guanyat l’opció del portuguès? Penseu per un moment quin seria l’equip més odiat de la lliga espanyola si Mourinho ocupés el lloc de Guardiola. Si al ja tradicional menyspreu per els catalans i per el Barça a Espanya, i suméssim Mourinho, potser ens hauríem d’exiliar tots. Què dirien tots aquells de la caverna mediàtica que no tenen mes remei que defensar-lo i venerar-lo, si fos l’amo de la banqueta del Camp Nou? Per sort les coses no són així, i Guardiola amb la seva manera d’actuar ens està generant molts amics, i Mou està ficant el Madrid en una perillosa espiral negativa que veurem si no li explota a la cara al tot poderós ser superior que el mana. Així sigui!

PREMSA

No m’agrada com s’està escalfant el partit des de la premsa, tant la d’aquí com la de Madrid. Tot el que fa referència al contrari es magnifica i s’exagera fins a límits perillosos; això sí que crec que és incitar a la violència.

D’uns anys cap aquí, amb Florentino al capdavant, la caverna mediàtica merengona ha intentat desprestigiar amb mala fe i males arts tots els guanys del F.C. Barcelona. Les campanyes de desprestigi al Barça han estat constants i vergonyoses, arribant al límit del que la ètica professional permet; un director d’un diari ha arribat a demanar veladament que es lesioni Messi. A Barcelona han estat callats, o s’han limitat ha contestar a les provocacions, però des de la temporada anterior, detecto que també han passat a l’atac, i els fitxatges de Cristiano i Mourinho, i l’actitud d’aquests envers tot el que els envolta, els serveix d’esquer perfecte per posar-se a la mateixa alçada mesquina de la premsa madrilenya.

La darrera prova de la mala ètica professional d’alguns periodistes la tenim a la crònica del diari Marca del partit que el Barça va guanyar de forma aclaparadora a Almeria. Mentre a la crònica en paper diuen que el Barça no va jugar contra ningú i l’Almeria va entregar el partit als vint minuts, a la pàgina web del mateix diari senyalen que el Barça és un rival temible i impossible d’aturar quan les coses li surten bé. Per tant la meva pregunta és: han acomiadat al periodista que fa les cròniques on line per anar a favor del Barça? A Barcelona tampoc es queden creuats de braços i a Sport destaquen poderosament les declaracions de Ronaldo dient: “Cristiano provoca: a veure si el Barça també ens en fa vuit”, quan realment va dir: “El Barça n’ha fet vuit?, a veure si els fa dilluns”. Totes dues són maneres d’enfocar la noticia cap a la vesant que més els interessa, però cap d’elles ajuda a què dilluns hi hagi un ambient tranquil al Camp Nou.

CONCLUSIÓ

El Barça i el Madrid es necessiten, tan un com l’altre viuen pendents del rival. Quan un dels dos està molt bé, l’altre sol estar en hores baixes, i això passa cíclicament cada cert temps. Jo sempre afirmo que el Madrid és necessari, si no existís l’hauríem d’inventar; que perdi sempre, però que no baixi a segona mai. No em puc imaginar un campionat de lliga on no juguéssim contra els blancs. El millor partit de futbol que es pot veure al món és un Barça-Madrid, i nosaltres tenim la gran sort de què en podem gaudir dos cops l’any com a mínim. No hi ha cap partit de rivalitat que sigui comparable a aquest, potser l’únic que se li acosta una mica és un Boca-River, però de cap manera aquest partit te la transcendència mundial d’un enfrontament entre culers i merengues.

15.11.10

CAGADA MONUMENTAL DE FERRARI A ABU DABI

Sebastian Vetel és el nou campió del món de Formula 1. L’alemany ha fet molts de mèrits per assolir aquest títol, i la meva intenció no és treure-n’hi cap per aquest fet. Però és evident que al Gran Premi d’Abu Dabi, Ferrari li ha servit en safata aquest guardó amb una cagada estratègica de les que fan època. Tota, tota, tota la estratègia de la cursa ha estat pensada amb els peus. És inconcebible que uns tècnics que guanyen tants diners a l’any facin aquestes errades de principiants. Vagi dit per endavant que mai m’he considerat admirador de Ferrari, i molt menys de Fernando Alonso, més aviat al contrari, però el que va succeir ahir a Abu Dabi, com a admirador de les curses de Formula 1 mereix que en faci la meva lectura, que seria la següent:

Primera i bàsica: Quan Bridgestone es decideix per els compostos super tous i els tous per a la cursa deu voler dir alguna cosa. Jo entenc que els pneumàtics no es degraden tan de pressa com en altres circuits. Tots els equips han entrenat tot el cap de setmana, temps suficient per saber com responen els pneumàtics, per tant, aquesta decisió de Bridgestone per mi és primordial. Renault i McLaren, per dir-ne dues, ho van fer perfecte, com es va demostrar en el cas de Button que va aguantar quaranta voltes amb les super toves, i amb Petrov que ho va fer quasi tota la cursa amb les toves. Ferrari va decidir marcar Weber quan Alonso estava quart i la va cagar perquè podia haver aguantat perfectament moltes més voltes amb el primer joc de rodes.

Segona: Quan es produeix l’entrada del safety car tan aviat, la lectura no és gaire difícil de fer. Mira quins pilots han entrat a fer el canvi de pneumàtics, mira com queda la graella en aquell moment, espera un parell de voltes a veure com es reordenen, i llavors decideix si actues o no. Tots aquests dies he sentit a dir que en aquest circuit és molt difícil fer avançaments. Doncs, Com poden passar per alt que pilots con Petrov, i sobretot Rosberg hagin fet el canvi i no els tinguin en comte? Alonso no va poder amb el rus, però si l’hagués passat, Rosberg era un os encara més dur de rosegar. Segona errada de pes.

Tercera: Has fet reglatges al teu cotxe per aguantar i no per ser ràpid, doncs si ho saps, per què tens tanta obsessió per marcar de prop Weber si després no podràs avançar els cotxes que se t’han posat pel mig com es va poder veure en el cas de Petrov?

Quarta i per mi l’errada més gran: Menysprear Vetel. L’alemany és primer, Alonso després d’una mala sortida és quart, per tant està al límit del marge que se li permet si Sebastian guanya la cursa. Saps, com s’ha dit, que és difícil avançar. Doncs per què t’obsessiones amb Weber i permets que l’alemany se t’escapi? Aquesta va ser la errada principal al meu entendre, equivocar-te de rival.

Els tiffosi ja demanen el cap de Chris Dyer, que sembla que va ser qui va decidir la estratègia a seguir a la cursa, però per mi, com he explicat, es van produir errades durant tot el cap de setmana, per tant, que s’ho facin mirar!

D’altra banda, els Red Bull han sigut els millors durant tot l’any, i crec que són els justos campions de tot.

3.11.10

El estilo del Fútbol Club Barcelona, en las dos últimas temporadas: Un acto de belleza

UNA APROXIMACIÓN DESDE LA ESTÉTICA A UNA FORMA DE ENTENDER EL FÚTBOL

El Barça desveló la falsedad imperante según la cual juego bonito y juego efectivo eran incompatibles y había que sacrificar la belleza a la efectividad | El equipo del Barça, disfrazado de selección española, ya no jugó el fútbol más bonito: ¿qué vendrá después?


Sucedió de verdad y fue un acontecimiento a finales de mayo del año pasado, durante la final de la Liga de Campeones que disputaron contra el Manchester United. Como recordarán, el FC Barcelona estaba ya casi eliminado de la semifinal cuando un gol de última hora y unas grotescas decisiones del árbitro noruego arrebataron la victoria al Chelsea, que había merecido ganar. Durante los primeros minutos de la final de Roma, el que dominó fue el equipo inglés. De haber marcado Cristiano Ronaldo el gol que podía y tenía que haber marcado, quizá el partido habría acabado de otra manera.

Pero entonces Eto'o –quien, como Cristiano Ronaldo con el Manchester, jugó ese día su última final con el Barça– anotó el primer tanto en una jugada irresistible y, a partir de ese momento, el Barça empezó a moverse con más belleza y seguridad a cada minuto que pasaba. Y acabó jugando como no había jugado ningún otro equipo en la historia del fútbol; sus jugadores estaban en estado de gracia (in the zone, como decimos en inglés), era como si no pudieran fallar, como si el hecho de realizar cada vez el movimiento adecuado convirtiera su hazaña y su victoria en naturales, en inevitables y, como digo, en una belleza perfecta. El segundo gol de esa noche, un cabezazo de Messi, que parecía sencillamente imposible en un jugador de su estatura, dejó bien claro que semejante perfección rayaba en algo nuevo, en algo que no sólo no habíamos visto nunca antes, sino que era el principio de un estilo nuevo que ni siquiera habíamos sido capaces de imaginar.

¿Qué era, en realidad, lo novedoso de la forma en que el Barça jugó esa noche para convertir su victoria en la Liga de Campeones en semejante acontecimiento? Para encontrar una respuesta que no sea sólo hiperbólica y, por lo tanto, superficial, tenemos que remontarnos a las dos últimas décadas de la historia del fútbol. Los años setenta y ochenta fueron una época de dominio de jugadores individuales por encima del equipo: pensemos en la etapa final de la carrera de Pelé, en Johan Cruyff, en Franz Beckenbauer y, por encima de todos, en Diego Maradona. A diferencia de sus actuales sucesores, ellos disponían de espacio y tiempo suficientes para cruzar el centro del campo con la pelota y decidir a quién enviaban sus pases geniales y a menudo letales. Sin que sea una casualidad, en esa época se inventó la posición de líbero; es decir, el papel de un jugador capaz, gracias a sus habilidades técnicas, de mantenerse libre de marcaje y utilizar esa libertad a favor del éxito de su equipo. Durante la Copa del Mundo de Italia de 1990, Maradona, sólo en parte debido a su edad, ya no logró imponerse de ese modo. El jugador del torneo fue Lothar Matthäus, un centrocampista con la suficiente competencia técnica para sacar provecho de su extraordinaria forma física, su velocidad y su enorme fortaleza.

Visto en retrospectiva, podemos identificar la transición desde Maradona hasta Matthäus como un punto de inflexión decisivo. Unos pocos años después, todos los futbolistas de nivel internacional tuvieron que convertirse en consumados atletas (todavía recuerdo a una antigua estrella de una importante liga comentando, con absoluta decepción, que el juego se había convertido en "atletismo con una pelota de fútbol"). La consecuencia general de esa evolución fue que, de forma progresiva, el jugador tuvo cada vez menos tiempo para detenerse y pasar la pelota. Buscar a un delantero desmarcado, como ocurría con el líbero, resultó ya imposible, y pronto apareció el estilo de un solo toque (one touch style), con Zinedine Zidane como primer auténtico maestro: bajo un nivel cuantitativamente nuevo de presión física por parte de los oponentes, los equipos tenían que mantener la posesión del balón pasándolo tan deprisa como fuera posible de un jugador a otro hasta que la menor debilidad defensiva contraria proporcionara la oportunidad de un largo pase vertical hasta la zona de penalti, una internada y, en el mejor de los casos, un gol.

Hoy en día, ningún jugador puede permitirse ocupar únicamente una posición y su correspondiente zona en el terreno de juego. En los años noventa empezó a convertirse en la regla general y en una necesidad lo inaugurado a principios de los setenta por el Inter de Milán con algunos defensas excepcionales capaces de llegar al área contraria y lo que, unos pocos años más tarde y de forma más compleja, la selección neerlandesa empezó a lograr en su búsqueda del fútbol total. Sin embargo, el fútbol de un toque tuvo claramente, en sus etapas iniciales, un impacto negativo sobre la belleza del juego. Muy pocos jugadores –Ronaldinho durante sus años en el Barcelona fue quizá el más destacado– poseían la habilidad suficiente para manejar el balón bajo esas nuevas circunstancias. Casi siempre parecía perderse el equilibrio entre las habilidades técnicas y la fortaleza atlética, de modo que el azar se imponía sobre las acciones en el terreno de juego.

Durante la temporada 2008- 2009, el FC Barcelona se convirtió en el primer equipo con el suficiente número de jugadores cuya técnica igualaba claramente su fortaleza física para superar el azar y la decadencia estética del fútbol de un toque. La final de Roma de la Liga de Campeones fue un acontecimiento en la historia del fútbol porque nunca antes habíamos visto a un equipo que no abandonaba en ningún momento su precisión técnica, a pesar del aumento de la presión física de los contrarios; un equipo capaz de jugar siempre pasando el balón, incluso en su área pequeña; un equipo que suscitaba colectivamente efectos de sorpresa sin cesar en lugar de confiar en un genio individual o, en el mejor de los casos, en unos pocos genios individuales. Con ello, ese equipo histórico demostró la falsedad de la opinión imperante según la cual el juego bonito y el juego efectivo eran objetivos incompatibles y que, por lo tanto, había que sacrificar de forma inevitable la belleza a la efectividad. Ese fue el inesperado logro final de un nuevo estilo futbolístico que había empezado a aparecer después de 1990.

El giro radical y la resonancia internacional de este nuevo estilo nos ayudó a entender (o nos ayudó a reconocer), casi inmediatamente, que lo que atrae a centenares de miles de espectadores a los estadios y a centenares de millones de espectadores a las retransmisiones televisivas de los deportes colectivos no es sólo –y ni siquiera de modo predominante– el deseo de ver ganar al equipo con el que se identifican. Lo que los atrae, por encima de todo, sin ser conscientes de ello (¿y por qué deberían o querrían ser conscientes de ello?) es un modo de experiencia estética en el pleno sentido del concepto filosófico. Lo que los aficionados quieren ver son jugadas bonitas, coproducidas y personificadas por un puñado de jugadores; jugadas bonitas que son siempre impredecibles porque deben lograrse contra la resistencia del equipo contrario; jugadas bonitas que empiezan a desaparecer en el mismo instante en que aparecen. Y tanto mejor si esas jugadas producen muchos goles y dan la victoria al equipo con el que nos identificamos. Creo que, desde un punto de vista estético –que es sobre todo el punto de vista del espectador–, tiene sentido dar la vuelta a la clásica creencia según la cual una jugada bonita es un medio para conseguir el fin de marcar un gol. Por el contrario, disfrutamos más viendo fútbol (y otros deportes colectivos) cuando el propósito de marcar tantos se convierte, lo más a menudo posible, en un medio y en una obligación que producirá jugadas bonitas.

Eso es lo que representó el FC Barcelona de la temporada 2008- 2009 y lo que representará durante mucho tiempo en tanto que acontecimiento decisivo en la historia del fútbol. Lo cual no nos obliga a pensar que el proyecto de Joan Laporta, de Pep Guardiola o de sus jugadores fue jugar de forma tan hermosa. Su propósito estratégico era, simple y necesariamente, encontrar una solución al problema de cómo superar la falta de control y el consiguiente azar del fútbol de un solo toque con el fin de ganar el máximo de partidos posibles. Sin embargo, ser efectivo en un plano exclusivamente pragmático se convirtió al final en un medio para la producción de placer estético. Al mismo tiempo, resulta imposible no establecer una relación entre el hecho de que el Barça fue el primer equipo en encontrar y dominar una solución a este problema y su récord en la temporada 2008-2009 al ganar los seis títulos nacionales e internacionales a los que puede optar un club de fútbol en una única temporada. Y los ganó todos con mucha facilidad, puesto que ningún otro equipo ni ningún otro entrenador había ideado todavía un modo de neutralizar su estilo bellamente eficaz, que estaba cuajando entonces de forma tan rápida y sorprendente.

En la euforia de esos gloriosos recuerdos de hace poco más de un año, quizá valga la pena recordar de nuevo que en el 2009 el Barça estuvo a un paso de quedar eliminado por el Chelsea. No eran verdaderamente invencibles, o puede que sólo se convirtieran en verdaderamente invencibles, durante un breve lapso, después de su final de la Liga de Campeones. Desde un punto de vista estético, el FC Barcelona de la temporada 2009-2010 no resultó menos impresionante que su inmediato predecesor, pero en la temporada anterior a la Copa del Mundo de Sudáfrica no logró ganar la Liga de Campeones. Y, si bien el Barça jugó a todas luces mejor en la semifinal del 2010 –que perdió contra el Inter de Milán– de lo que jugó en la semifinal del 2009 –que ganó contra el Chelsea–, hubo algo significativo en esa derrota.
Y es que se produjo contra un club cuyo entrenador, José Mourinho, había concebido una estrategia específica contra el innovador estilo del Barcelona. Esa estrategia aprovechaba ante todo la idea de que el principio del Barça de congelar la pelota en secuencias inhabitualmente largas de juego al primer toque hasta la aparición de una oportunidad de gol, era muy vulnerable a la interrupción por medio de unos pocos ataques inesperados, rápidos y exclusivamente verticales, sin ningún pase lateral. En segundo lugar, reducía las oportunidades de marcar de las que dependía el equipo de Guardiola mediante una concentración en una defensa muy profunda e incondicional (incondicional significa que, salvo en contadísimas ocasiones y en ese caso muchas veces letales, la defensa del Inter ni siquiera se preocupó de iniciar contraataques). Desde el punto de vista del Barcelona –y desde el punto de vista de la estética del fútbol–, la derrota resultó muy frustrante por la rapidez histórica con la que puso de manifiesto las limitaciones de ese hermoso estilo de juego. Contra el Inter, el nuevo estilo empezó de pronto a parecer semejante al balonmano, con esas largas y a menudo aburridas secuencias de pases en las que el atacante busca un hueco en una defensa que ni siquiera intenta interferir en la posesión de la pelota. Ni el sorprendente Leo Messi pudo internarse de modo decisivo en la defensa del Inter porque siempre había demasiados rivales marcándolo y frenando sus avances.
Es evidente –aunque me parece extraño lo poco que se menciona este hecho de forma explícita– que la selección española vencedora de la Copa del Mundo del 2010 fue una versión defensivamente mejorada –aunque sólo fuera ligerísimamente– del FC Barcelona de esa temporada. No constituyó por lo tanto sorpresa alguna que la selección encontrara en Sudáfrica los mismos problemas que los experimentados por el Barça unas pocas semanas antes. Perdió el primer partido por 0-1 contra una selección suiza dirigida por uno de los entrenadores con más astucia defensiva del mundo; ganó casi todos los demás encuentros por 1-0 exhibiendo ese juego típico del balonmano, con paciencia, habilidad, una espléndida fortaleza física y casi siempre con éxito. La imagen que me venía a la cabeza era que España se dedicaba a asediar a sus rivales. Sin embargo, el Mundial del 2010 nunca pudo igualar –ni por un minuto– la belleza del juego encarnado por el FC Barcelona vencedor de la Liga de Campeones del 2009. Es más, con Leo Messi jugando para Argentina, las probabilidades de penetrar en la defensa contraria y la consiguiente emoción se vieron claramente reducidas. Una excitante y bella innovación se había convertido en una receta pragmática para el éxito.

Si sirviera de consuelo podríamos decir, visto a posteriori, que la misma singularidad del juego del Barça en la temporada 2008-2009 proporciona hoy un aura histórica a su belleza. Además, la Copa del Mundo es sin duda un éxito aun mayor que la Liga de Campeones, y no ha hecho más que consolidar la posición de Barcelona como capital mundial del fútbol contemporáneo. ¿Cómo explicar este abrumador –y doble– éxito? Deseo subrayar que los fenómenos de la experiencia estética siempre suponen una dimensión de inspiración, entusiasmo y arrebato que por fortuna escapa a todo análisis racional. Por otra parte, no cabe duda de que la homogeneidad y la igualdad o, dicho de otro modo, la ausencia de jerarquía entre sus primerísimas figuras, ha encajado muy bien con la combinación de técnica y forma física del Barça. Piqué, Puyol, Xavi, Busquets, Iniesta, Pedro y Messi son estrellas internacionales, pero ninguno de ellos, ni siquiera Messi, reivindica un papel superior en el seno del equipo. Estos jugadores son más intercambiables en sus posiciones y funciones que los integrantes de cualquier otro equipo de fútbol hoy. Y el hecho de que Guardiola sea un antiguo centrocampista del Barcelona bien puede constituir una de las razones de que él haya llevado ese potencial a su realización. También –aunque resulta casi banal– se hace necesario mencionar que semejante homogeneidad ha sido, en buena medida, un producto de la Masia, la célebre cantera del Barça.

De poseer un aspecto negativo esta virtud atlética de la homogeneidad –que parece tener un efecto sobre los jugadores del Barcelona incluso fuera de los partidos–, se trataría del problema del Barça a la hora de integrar en su ritmo y estilo a destacados jugadores procedentes de fuera. La dificultad se ha hecho patente con Thierry Henry, con Zlatan Ibrahimovic e incluso con las dudas de Guardiola respecto al fichaje de la joven revelación alemana Mesut Özil. Por último –y posiblemente esto sea una fuente específica de inspiración para el capital, quizá único, de talento futbolístico del FC Barcelona, una fuente de inspiración susceptible de convertirse en motivación activa–, por último, este club ocupa, a los ojos de millones de seguidores, el lugar simbólico de la verdadera selección catalana. A muchos de los jugadores –incluidos los no nacidos en Catalunya– les parece importante representar una causa, lo cual significa que para ellos hay en juego algo que trasciende el fútbol: Més que un club.
¿Y qué vendrá después del reinado del FC Barcelona en el imperio del fútbol? Hasta ahora hemos visto cómo puede neutralizarse a este asombroso equipo con unas tácticas muy elaboradas. Por esta misma razón y durante la Copa del Mundo, el equipo del Barcelona bajo el disfraz de selección española ya no jugó el fútbol más bonito. A pesar de mi nombre alemán, concedería esta distinción a algunos momentos –¡nunca a un partido entero!– jugados por los equipos de Alemania y Uruguay. Como en los casos del FC Barcelona y la selección española, el juego de esos equipos fue producto de la forma física y la habilidad técnica. Sin embargo, hubo momentos, en la segunda parte del Alemania-Argentina, por ejemplo, o en la última media hora del Uruguay-Alemania, en que hizo su aparición una forma de juego menos cauta y más arriesgada, más orientada al gol y más sorprendente. Esa forma de juego, que fascinó a todo el mundo, no se ha convertido todavía en una receta –quizá ni siquiera sea posible sistematizarla–, lo cual la hizo más hermosa –pero también más vulnerable– que el juego de la selección española. Por eso los jugadores alemanes no parecieron convencidos de sus posibilidades contra la poderosa encarnación española del estilo catalán. Y no les faltó razón.

3.5.09

ESPORT: 2-6 LA BOTIFARRA NACIONAL

L’any 1978, Luis García Berlanga va estrenar la pel·lícula La Escopeta Nacional en la què se’n fotia de la burgesia espanyola de l’època. Ahir, dos de maig de 2009, el Barça va fer la botifarra nacional a tots aquells venedors de fum i botiflers que volien mantenir viu a un mediocre Reial Madrid utilitzant com a arma el descrèdit d’un Barça infinitament superior futbolísticament parlant.

Des del dia en què el Barça va cedir la meitat del seu avantatge, i va deixar la distància en sis punts, els botiflers no han parat de vendre falsa il·lusió a la seva parròquia tot i la diferència abismal de joc entre un i l’altre equip. No obstant, això fins a cert punt pot ser acceptable ja que aquest Madrid seguia viu gràcies a la fe, a la sort, i a que en els partits posaven allò que els penja per sota el melic (i que també penja en el toro de l’Osborne que tant els agrada). Però la fe i els pebrots no han estat suficients per guanyar els equips que de debò els han posat en problemes aquesta temporada, i és aquí on s’han vist les seves mancances (Liverpool, Barça, Real Unión de Irún...).

Però, posats esportivament els equips en el lloc que els pertoca, el que és inacceptable és la falta de respecte que tots aquests botiflers i venedors de fum han tingut amb l’equip de Guardiola, un conjunt que va camí de batre tots els rècords de la lliga, que practica un futbol preciosista i que és envejat arreu del món, i aquí (més ben dit allà, a la capital del reino de Espanya) el menyspreen parlant de tonteries com villaratos, campeón por decreto, cagaleras i altres bejenades. Com és por ser tan roí, tan poc objectiu i tan pocavergonya? Si fins i tot ahir vaig escoltar un comentari que deia que els resums del No-Do eren més objectius que ells amb el Barça! I tots aquests botiflers es fan dir periodistes! Què pensaran els periodistes esportius de debò quan se’ls diu que la professió que exerceixen és la mateixa que la dels botiflers? És o no és per fer-s’ho mirar?

El més trist de tot plegat és que els més malparats de tanta infàmia i premsa-porqueria han estat els pobres seguidors madridistes, que amb totes aquestes faràndules i contes de la lletera, ahir van omplir el Bernabeu convençuts de sortir-ne a un punt de distancia del líder, sense adonar-se de que el que estaven fent era anar al escorxador amb els ulls plens de joia i amb un somriure d’orella a orella. Pobres innocents, van quedar tant retrats com aquells del quadre de Goya de dos-cents un anys i un dia abans. I encara van tenir sort de que l’àrbitre els fes el favor de no allargar el temps que corresponia a la segona part, i que sota la porta San Iker va fer que el desastre no fos més gran.

Ja per acabar vull deixar palesa la meva admiració per en Josep Guardiola, per nosaltres en Pep, per els botiflers a partir de ja hauria de ser Don Josep, perquè no es mereixen aquest tracte de proximitat que els ben nascuts li proferim. En Pep ha posat el Barça a l’altura dels millors equips del món de la historia, com poden ser el Brasil del 70, l’Ajax del futbol total de Cruyff dels primers setantes, i la taronja mecànica holandesa del 74. Sempre prudent (però més que prudent el que és, és molt llest), en Pep diu que encara no ha guanyat res, i a dia d’avui és ben cert, però del que pot estar segur és de que el dos de maig de 2009, passarà a la historia, i serà com el dia en que el Barça va deixar petit el gloriós 0-5 del disset de febrer del 74, fins ahir la data de referència dels culers a Madrid.

11.2.09

ESPORT: UN DIUMENGE AL FUTBOL

Per fi hem tingut futbol en diumenge a una hora mig decent. A més el rival, l’Sporting de Gijón, era un rival que em venia molt de gust d’anar a veure perquè sempre m’ha semblat un equip simpàtic, que a més feia molts anys que no venia al Nou Camp i per acabar-ho d’adobar portava en Quini com a entrenador per les sancions dels dos tècnics habituals. Així doncs hem agafat el cotxe i cap a Barcelona.

Primer hem anat a veure el Barça Atlètic que jugava amb el Villareal B i haig de dir que la experiència ha estat molt satisfactòria perquè a la victòria dels de Luis Enrique s’hi ha d’afegir el marro que hi ha hagut en el partit. Un àrbitre com els d’abans, els de l’època de Plaza, s’ha encarregat d’escalfar l’ambient amb tot un seguit de decisions perjudicials pel filial blaugrana. Un penal rigorós en contra, dos gols anul·lats i tres jugadors expulsats en menys de deu minuts han fet pujar tant l’ambient a la graderia que m’ha fet recordar els temps dels enfrontaments Lloret-Blanes a regional. Però com he dit la victòria final del Barça Atlètic ha estat un bon aperitiu per el plat gran que venia poc després.

A quarts de set i encara maleint l’àrbitre dels pebrots cap a l’estadi a veure els cracks de debò (no els de Krakòvia). Després de tants d’anys d’anar a futbol, encara m’impressiona veure la quantitat de gent que va al camp del Barça quan el partit és en diumenge a la tarda, és espectacular veure tota aquella riuada de gent.

Abans de començar el partit un núvol de periodistes a envoltat la banqueta visitant buscant la reacció de Quini a l’homenatge que els dos equips li han fet al sortir a la gespa. A estat un moment molt emocionant pel qui ha estat un dels jugadors més grans de la lliga espanyola de futbol, i no tan sols per a ell, a la graderia alguna llagrimeta també s’hi ha pogut veure. Com a anècdota cal dir que a l’estadi hi havia l’autor del gol 3.000 del Barça a la lliga, Quini, el del 4.000, Amor a tribuna i el del 5.000, Messi al camp.

El Barça a guanyat, però deixant de banda el resultat del partit que ha estat l’esperat, em quedo amb dos detalls que m’han agradat molt. Un, la rebuda a l’Sporting per part del públic i del Barça en particular dirigint-se als seus afeccionats en castellà per la megafonia per donar-los la benvinguda, tot un detall gens habitual. Dos, la quantitat de seguidors de l’Sporting que havia a l’estadi i la bona sintonia entre ells i els culers, que he vist en diversos grups arribant plegats a l’estadi. La única cosa negativa d’un diumenge rodó ha estat el fred acollonant que feia al camp. Espero en un futur no gaire llunya que els qui decideixen els horaris del futbol es dignin a posar un partit al camp del Barça a les cinc de la tarda del diumenge, com havia estat tota la vida, perquè les nenes pugin acompanyar-m’hi.